REFLEXIONES TEORICAS SOBRE LA CONSTRUCCIÓN DE LA SEXUALIDAD
¿Qué es la sexualidad? La Organización Mundial de la salud, ha planteado en el 2006 una definición de sexualidad que puede ser de utilidad como punto de partida, para la reflexión sobre el tema en esta Escuela de Familia:
"La sexualidad es un aspecto intrínseco del ser humano, presente a lo largo de su vida. Abarca al sexo, las identidades y los papeles de género, el erotismo, el placer, la intimidad, la reproducción y la orientación sexual….
La sexualidad está influida por la interacción de factores biológicos, psicológicos, sociales, económicos, políticos, culturales, éticos, legales, históricos, religiosos y espirituales" (Organización Mundial de la Salud 2006).
Esta definición muestra aspectos muy importantes, que vale la pena profundizar, uno de ellos es su historicidad, es decir que las personas desde el momento mismo de su nacimiento hasta su muerte, dan cuenta de un proceso de desarrollo de su sexualidad. Este planteamiento justifica los motivos por los cuales vale la pena participar en un proceso de formación humana, (Escuela de familia), en donde a partir de la reflexión y construcción colectiva de nuevas interpretaciones, se pueden encontrar maneras más humanizantes en la experiencia de ser hombre o mujer y sus posibilidades de construir relaciones armoniosas, respetuosas y dignificantes entre los géneros.
El primer eje sobre el que se construye la sexualidad, es el biológico, es decir la constitución anatómica que determina a los hombres y las mujeres en sus diferencias, se llamaría SEXO. Es gracias a esta naturaleza biológica que los seres humanos encuentran el medio para expresar el placer, el erotismo y la propia reproducción.
El segundo aspecto alusivo a la sexualidad es el relacionado con la IDENTIDAD SEXUAL, es decir el “reconocimiento” que hace cada persona de su condición de hombre o mujer; éste da gracias a las interacciones (relaciones) que la persona establece a lo largo de su vida con su entorno y con las personas y situaciones que le rodean. Alrededor de los 2 – 3 años, las niñas y los niños empiezan a tomar conciencia de: “soy una mujer” o “soy un hombre”; ya en la adolescencia se concreta la orientación sexual, es decir el gusto y atracción por personas del otro sexo (heterosexuales) del mismo sexo (homosexuales) o de ambos (bisexuales).
Por esta razón, la identidad sexual se refiere al sentido o el significado que cada uno construye frente a ser hombre o mujer, con la capacidad de decidir sobre lo que quiere ser y hacer como un ser sexual. Además de construir y asumir creencias, ideas, valoraciones, expectativas y opiniones que influyen en el propio comportamiento.
El tercer eje de la sexualidad mencionado en la definición de la OMS es el tocante con el género y los roles sexuales. Está relacionado con las expectativas sociales y culturales que configuran un conjunto de: creencias, actitudes, prácticas y valores que se esperan para hombres y mujeres. Lo anterior implica que la sociedad espera determinados comportamientos de los hombres y otros para las mujeres; establece normas, responsabilidades y obligaciones, con el fin de poner limites al comportamiento. Estas expectativas para cada género: masculino y femenino, y las posibilidades de desempeñarse en determinadas tareas, es por fortuna un aspecto que continuamente está en transformación, con marcadas diferencias de un momento histórico a otro.
Un ejemplo lo puede explicar mejor: generalmente en esta cultura, los hombres son educados desde su familia que tienen que ser fuertes, valientes y ante todo con capacidad de controlar sus emociones (no llorar en público). Pese a lo anterior, los hombres puede más adelante en su vida reconsiderar esta enseñanza y encontrar formas posibles para expresar libremente sus emociones y afectos, sin sentir por esto menoscabo de su masculinidad. Igual caso podría decirse para las mujeres que, pese a la condición de ser educadas para desempeñarse exclusivamente para la maternidad, han construido otras posibilidades de realización personal y han accediendo a la educación y el trabajo remunerado, convirtiéndose también en aportantes en el sostenimiento de la familia.
Estos ejemplos brindan la oportunidad de identificar las oportunidades de aprendizaje permanente que tienen los seres humanos; en este sentido se puede decir que la sexualidad, como una dimensión inherente a la condición humana, tiene la posibilidad permanente de aprender y des- aprender y de esta forma construir su sexualidad de una manera integral.
En conclusión se puede decir que la sexualidad es una parte integral del ser humano, que da cuenta de los comportamientos, pensamientos, sentimientos: cómo pienso y siento mi cuerpo ante el otro, qué opino de mi rol como mujer o como hombre, si decido tener relaciones sexuales, cuándo y con quien tenerlas.
¿Cómo los seres humanos construyen su sexualidad? Tal como se mencionaba arriba, la sexualidad está presente en la vida de los seres humanos desde su nacimiento hasta su muerte. Esta se va construyendo a partir de las primeras relaciones que se establecen en el seno de la familia, el conjunto de creencias y valores de su medio, pero principalmente por las decisiones que hacen las personas a cerca de su propia vida.
Un aspecto fundamental en el desarrollo sexual de las personas es la familia, así lo afirman varias autoras al referirse al papel de ésta como principal medio en el que las personas aprenden los sentidos de ser hombre o mujer, sus relaciones y posibilidades de actuación en el mundo.
Vargas, Posada, Del Rio plantean que “la familia es la institución social donde se establecen los principales intercambios y vínculos afectivos entre individuos de diferentes generaciones” (2001 pag. 87). Actualmente se reconoce que las relaciones con los padres, cuidadores y otros, establecidos durante la infancia, constituyen la base o patrón para las relaciones que se establecen a lo largo de la vida, de esta forma la habilidad para desarrollar elaciones íntimas depende de la calidad de las relaciones que se establecieron en la infancia. “cuando las personas tiene la oportunidad de desarrollar vínculos afectivos adecuados en la infancia, en la vida adulta tiene la capacidad para establecer relaciones cercanas y verdaderamente íntimas, no le tiene miedo a ser vulnerables y confían los suficiente en los demás”. (Vargas, Posada, Del Rio pág. 95).
Es así, como la familia es el primer contexto de aprendizaje de la sexualidad, puesto que construyen las primeras comprensiones en cuanto al cuerpo, a las relaciones de parejas, a los roles de género y las relaciones entre hombres y mujeres; es allí donde se aprenden las actitudes y comportamientos que son aceptados o rechazados socialmente. Lo anterior, quiere decir que el no hablarse de la sexualidad no significa que el sujeto en formación no esté construyendo su propia sexualidad, puesto que él aprende por lo que hacen sus modelos o figuras significativas y lo que experimenta en las relaciones con otras personas.
Vargas y Trujillo (2007), dicen que es supremamente importante en la vida de cualquier persona el proceso de formación que se socialización sexual que se da en cada uno de los contextos en que se desenvuelve las personas como la familia, la escuela, los amigos y los medios de comunicación, en los cuales se va construyendo la manera como las personas comprenden su cuerpo, las tareas que puede o no desempeñar, las relaciones que establece con otros, etc. Así no solo es importante lo que “dicen” estos contextos de manera explícita, sino fundamentalmente los modelos de ser hombre o mujer que representan las personas significativas.
De esta forma la escuela, los amigos/as, los medios de comunicación, entre otros, también juegan un papel importante en el desarrollo de la sexualidad, ya que las personas intercambian con otros sus creencias, opiniones, actitudes y comportamiento es un proceso que no finaliza sino que está en permanente construcción y que tiene posibilidad de ser modificado.
Bibliografía Consultada:
Vargas, E. Posada, S. Del Rio, M. (2001) El Adulto y su Sexualidad. Bogotá: Planeta.
Vargas, E. (2007) Sexualidad… Mucho más que sexo. Bogotá: Uniandes departamento de Psicología.
Bibliografía recomendada:
Aller, l. (1995) Pedagogía de la Sexualidad Humana. Argentina: Galerna.
Castellanos, B. Gonzales, A. (1996) Sexualidad y Géneros. Una reconceptualización educativa en los umbrales del tercer milenio. Bogotá: Mesa Redonda Magisterio.
PROEQUIDAD (1994). Herramientas para Construir Equidad Entre Hombres y Mujeres. Manual de Capacitación. Bogotá: Departamento de Planeación Nacional y consejería presidencial para la Juventud, la Mujer y la Familia.

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